Hasta hace apenas unos días, Julieta Ramírez Padilla caminaba con la firmeza de quien se siente cobijada por la cúpula del poder. Sin embargo, la irrupción del expediente de la OFAC expone las peligrosas cercanías de la senadora. En los pasillos del poder mexicalense y tijuanense no es un secreto la estrecha relación entre Buenrostro y la legisladora, a quien diversos analistas y círculos políticos señalan no sólo como un operador cercano, sino como un presunto financista y pilar económico dentro de sus redes de apoyo.