Las «hordas» de la Julietona invaden la Ampliación Plan Libertador: Derroche de panfletos en bastión panista
La maquinaria propagandística de Julieta Ramírez, conocida popularmente como «la Julietona», no frena su marcha, aunque en esta ocasión su brújula parece haberla llevado a terreno hostil. Esta semana, las brigadas de la hoy pre – candidata de Morena centraron sus esfuerzos en la colonia Ampliación Plan Libertador, una zona que históricamente arrastra el estigma del abandono institucional.
Llama la atención la analogía vecinal: los brigadistas recorren las calles entregando folletos al más puro estilo de repartidores de pizzerías. Sin embargo, el despliegue cuenta con una dosis de desconfianza interna.
El modus operandi de este grupo consta de parejas donde uno coloca la publicidad y el otro, de inmediato, toma una fotografía o video como testigo visual. Según indagaciones con los propios trabajadores, la regla es clara: sin foto no hay pago. Una dinámica que delata la urgencia y el control casi desesperado por asegurar que cada centavo invertido se refleje en las calles.
Una colonia en el olvido de la 4T
La presencia de las hordas de Ramírez ha reavivado el resentimiento de los colonos de la Ampliación Plan Libertador ante la falta de atención de sus gobernantes. Los vecinos recuerdan con ironía cómo esta demarcación fue ignorada sistemáticamente por figuras clave del morenismo local:
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Araceli Brown (exalcaldesa de Rosarito)
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Rosina del Villar (ex diputada local)
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Rocío Adame (actual alcaldesa)
El error de cálculo: Repartir «sueños chairos» en territorio azul
Más allá del despliegue y la intensa actividad de los brigadistas —que para muchos raya en la desesperación por llamar la atención—, los asesores de Julieta Ramírez parecen haber cometido un error estratégico de geografía electoral.
La colonia Ampliación Plan Libertador es un conocido bastión panista. La llegada de la propaganda de la militante de Morena, cargada de lo que los locales califican como «sueños chairos», ha sido recibida con escepticismo y frialdad por una comunidad que históricamente comulga con el blanquiazul.
Queda en el aire si esta estrategia de saturación logrará pintar de guinda una zona tradicionalmente azul, o si simplemente quedará como un gasto desesperado de papel y fotografías de evidencia.
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