Punto Crítico – Gobernar es saber esperar
Ese antecedente no es una acusación. Es una advertencia que convendría no archivar con demasiada ligereza.
Ese antecedente no es una acusación. Es una advertencia que convendría no archivar con demasiada ligereza.
Conviene decirlo sin rodeos: aspirar es legítimo. Nadie debería ser descalificado por querer competir. El problema aparece cuando la aspiración se sostiene sobre una narrativa que no resiste contraste.
Aunque los tiroteos escolares siguen siendo relativamente raros en México, los eventos violentos en entornos educativos han aumentado en frecuencia y gravedad. Casos recientes (desde agresiones con armas punzo cortantes hasta homicidios dentro de planteles) evidencian una transformación del riesgo.
Porque mientras arriba circulan los que pueden pagar el “fast pass” urbano, abajo seguirá la ciudad de siempre: tráfico, humo, camiones peleándose el pasaje y ciudadanos regalando horas de su vida en cada trayecto.
Se ha vuelto habitual exigir firmeza en abstracto y resistirla en concreto. Queremos una norma exigente cuando nos protege y flexible cuando nos alcanza. Esa asimetría no es solo moral; es funcional. Coloca a la autoridad en una tensión permanente: actuar e incomodar, o ceder y diluirse. No hay equilibrio estable ahí, solo administración del conflicto. Y gobernar no debería reducirse a eso.
Hay algo que se dice sin rodeos: “si no puedes con el encargo, no lo agarres”. Puede sonar duro, pero es preciso. Porque cuando una secretaría no resuelve, no estamos ante un fallo técnico; estamos ante un problema político. Es dejar que el conflicto crezca hasta que ya no se puede administrar, solo contener. Y contener no es gobernar, es corregir. Corregir lo que otros dejaron pasar. Una y otra vez.
Revela a una aspirante que ya está en modo campaña sin decirlo.
Que ya usa exposición pública como plataforma personal.
Que ya estira la ley como si fuera liga barata.
La orfandad derivada de la violencia y delincuencia no es solo un tema social: es un problema de seguridad nacional en gestación. Estos menores suelen enfrentar
Tal vez por eso el malestar que comienza a insinuarse en la conversación pública mexicana tiene una raíz más profunda de lo que parece.
Un ejemplo reciente ilustra bien la gravedad del problema. Durante las movilizaciones de este año se reportó la destrucción de expedientes en instalaciones de la Fiscalía General del Estado de Baja California.